OTROS RUIDAJES

Este primer trabajo como solista, ya fuera de circulación, forma parte de la primer etapa de Santiago Castillo como compositor. Se trata de una serie de canciones grabadas entre 1993 y 1994. Algunas canciones se grabaron en el estudio La Beduina Resistencia y otras en el estudio MT, ambos ubicados en la ciudad de Maldonado, Uruguay.

Se fabricó en formato casette, como una edición limitada.

Los temas "Universo" y "La ley de las hormigas" tuvieron también versiones posteriores realizadas por el grupo VOLCO LA ONDA que formaron Etcheverry y Castillo, y que fueron incluídas en el primer trabajo del grupo, titulado "Inetiquetable".

Aquí publicamos las letras de algunas de las canciones contenidas en este trabajo.

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IMPACTO

Golpeaste con gran impacto 
evidencia clara tuve que 
sin conocerte se iban pintando
tus ternuras en color pastel.
Pecaminoso el carácter humano 
se encarna profano según los viejos modelos.

Somos los más tercos vivientes,
atroz la vergüenza a la desnudez
ni hablemos de nuestro planeta
nuestro hogar se derrumba y somos sapiens.
Golpeaste con gran impacto 
evidencia clara tuve que 
sin conocerte se iban pintando 
tus ternuras en color pastel.

 

  DEMANDA

Pasa un ómnibus sin pasajeros
acercándose a destino
y en la esquina con la radio gritan gol
tengo en el bolsillo un papel con garabatos
de una madrugada de poesía en el control.
En la pieza de una pensión allá en la ciudad vieja
llegué una noche y me acordé cuando te dije tu flor
no te pude ofrecer explicaciones razonables
no se entreguen mis amigos, sigan tocando.
Amigos, amigas, necesito sentirlos bien cerca
a veces creo sentirme morir, sentirme morir.
Mi existencia demanda tus afectos,
sea cual sea de ellos el que me quieras dar.
Según Dalí, lo importante es que se hable,
aunque sea bien.

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ARTESANA

Artesana, se atraparon las simplezas en tus rizos
y en tu escote revoloteaba el destino
de mi frágil alma, de mi humanidad, artesana.
Artesana, se atraparon las simplezas en tus rizos
y tu rústico carácter, tan, tan fino
este golpe en piano sólo es recordar.
Artesana

Tu mente tiene años setenta,
tus gritos gritan paz y amor 
colores de graffitis de protesta 
alegres pinceladas de dolor.
No hacen falta artimañas, artefactos, artilugios.
Tus vuelos de paloma de plaza 
que te alejan un poco del dolor, 
entrando a la zona que te calma
no hacen falta abogados, arquitectos, aviadores, astronautas,
para ser así.

Crear, moldeando la esperanza, crear.
Crear, moldeando la esperanza.

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UNIVERSO

Cuanto tiempo más seguiremos esperando,
cuánto tiempo más resistiré.
Los rubores y el perdón de la palabra 
empalidecen el ser, el ser.
Cuánto tiempo más resistiré.
Realidad, universo es barro que espera mis manos.
Yo busco paz y me sumerjo en el mar 
y veo la raíz del milagro,
me seco bajo el sol, corro como enloquecido.
Esa vieja partitura en el atril te está recordando.
Nerviosismo de encenderme 
en la montaña de los muebles apilados.

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LA LEY DE LAS HORMIGAS

Con barra de chocolate
has escrito en mi pared
las hormigas van en fila
a correr la voz.

Si acudiera tu presencia a la pequeña ventana 
desde la antípoda me encontrarías
estructurando arbitrarias constelaciones,
descubriendo rostros en la pared
acaso espectadores dichosos bajo las reglas de la horizontalidad.
Si empuñara una lupa de poder encontraría 
cuantos perfiles esconde el cemento, la roca.
Gestos por venir y expresiones ya recibidas,
volverían en tiempo, enfrentándose.

Con barra de chocolate has escrito en mi pared,
las hormigas van en fila a correr la voz.
Dices que puedo,
puedo erguirme y traspasar tu vida.
Sensible al sonido más que a nada 
este peso flaco busca en tus palabras, un imposible,
un imposible diapasón perfecto.
Afilaría la tijera curva para las cintas que me alejan
pero no puedo extirpar, por lo tanto.
(por lo tanto abandonando la vieja idea)

Abandonando la vieja idea espero que en la sequedad del tiempo
suenen mis ojos en tus palabras.
De pronto alguien canta en este reino de escalera estrecha,
de madera tambaleante, donde nunca hubo ni habrá 
la caja maldita suprema señora de luz.
Soberana derrocada por nosotros para dar 
libertad a las elegidas percepciones.
Me pierdo en los contrastes
las verduras y las encuadernaciones en bordó, y tu piel, 
el espíritu presente y el sonido.

Sonido que suena a altillo blanco,
a ti volando sobre las montañas del poster que da al este,
Sonido que suena a otras muchas cosas,
y a amor haciendo cosquillas en el ombligo del noventa y cuatro.

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